Cuando miro al cielo suelo preguntarme si estoy arriba o abajo, además de hacerme las típicas preguntas sobre el por qué de nuestra existencia y los quehaceres del destino.

 

Decía Stephen Hawkings que hasta las personas que creen que todo está predestinado y que no pueden hacer nada para cambiar su destino siguen mirando a izquierda y derecha antes de cruzar la calle.

 

Me gusta pensar que las cosas nos suceden por alguna razón que sólo es perceptible desde el espacio exterior, desde la distancia necesaria. Pero no me gusta poner al destino como excusa de mis elecciones personales. Sea como sea, los discursos de esta índole quedan reflejados en mi trabajo a veces con agua y otras veces con galaxias. Con algo de arriba o algo de abajo, ¿o será al revés?.